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EL MAÍZ COMO PERSONA

2016-12-03.- 28 días después de la fiesta de los muertos se celebra el día de San Andrés. Para algunos grupos étnicos es la clausura de la fiesta de los muertos que inició el 4 de octubre, día de San Francisco y, para otros es la conclusión de la temporada agrícola, conocida como xopamilli (cosechas de lluvia), lo cierto es que en “la pedagogía misionera: la estrategia del camuflaje que señala Galinier (1990: 65), funcionó de tal manera, que los indígenas se apropiaron de San Andrés o San Andrestzin, como el santo patrón de las semillas y el santo que se convierte en maíz según los nahuas de Cuacuila.

Al respecto, en la narrativa nahua se alude que:

“Inició cuando un señor no respetó a la mazorca, lo aventó en un barranco. Abajo pasaba un señor que llevaba cargado su leña y vio que estaba atorado entre las ramas un viejito, la mazorca se convirtió en un viejito, en un cristiano. Lo sacó de las ramas y le preguntó:

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— ¿De dónde vienes?

—Yo vengo de lejos, —respondió.

 Entonces, el viejito que era maíz le dijo:

—Llévame a tu casa.

Lo llevó a su casa, le dio su ropa pero no sabía de dónde era. Era San Andrés. El señor que lo ayudó no sabía y le dio un cuarto de su casa para que durmiera. El viejito dijo:

—Yo quiero  comer tamales y atolito.

Al día siguiente le llevaron tamales y atole para que desayunara, pero no pudieron abrir la puerta de su cuarto porque ese cuarto estaba lleno de mazorcas, es por eso que le dicen; ical centli “la casa del maíz” y por eso, a San Andrés le ponen tamales y atole, porque es una persona, es un viejito que se convierte en maíz (contado por don Fidel Trinidad, campesino, Cuacuila, Huauchinango, Puebla).  

En el relato se alude que el maíz se convierte en persona, por lo tanto, también tiene un tonalli (alter ego) que es una serpiente. Aparece en los sueños de acuerdo al color del maíz, si es negro aparece una serpiente negra, si es blanco una serpiente blanca, si el maíz es rojo aparece una serpiente roja. Se narra que al viejito le otorgan un cuarto para que se aloje,  tal como los nahuas almacenan al maíz en un cuarto de su casa al que le llaman ical centli “casa del maíz”. El 30 de noviembre los nahuas visten al maíz, xochicentli, similar como se narra en el relato “le dio su ropa”. En ese mismo día, colocan un depósito ritual alimenticio. Asegura Chamoux (2011:77)  que en el caso de las mazorcas, si no les dan sus ofrendas en la fiesta de San Andrés, “se vuelan de la casa y van a donde hay de comer”. La explicación es siempre la misma cuando la gente se refiere a estos objetos: “Tienen que comer pues son trabajadores”. Necesitan con que mantenerse.

 

En la casa del maíz o ical centli se coloca el depósito ritual alimenticio que consiste: en tamales de rojo que nombran nacatamalli  “tamales de carne”, doce tazas de atole y doce pedazos de pan sumergidos justamente  a la mitad de las tazas. Colocan ceras amarillas y veladoras, así como flores de papel o  xochiamatl, también algunos collares de cempualxochitl y xochipares. Los campesinos nahuas encabezan el ritual,  sahumando en forma de cruz y nombrando varias veces a San Andrestzin.

Algunos visitan el pueblo de Cuautlita, Huauchinango,  lugar donde se encuentra el santuario de San Andrés. Allí bendicen las semillas. Los pueblos vecinos como: Cuacuila, Ahuacatlán, Xilocuautla y Xaltepec, realizan una peregrinación al santuario de San Andrés, llevando en brazos pequeños chiquihuites y canastas llenos de mazorcas  recién cosechadas, es decir mazorcas adornadas al que llaman xochicentli.

En la iglesia bendicen las mazorcas en cualquiera de las misas que se llevan a cabo en el transcurso del día. La imagen de San Andrés está adornada a sus costados con gran cantidad de collares de cempoalxochitl, algunos collares son elaborados de café, de frijol y de zarzamora. A este santuario acuden peregrinos, músicos y danzantes nahuas y totonacos de la región, algunos llegan desde unos días antes para ser los primeros en bendecir sus semillas.

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Cabe señalar, que el ciclo ritual agrícola inicia el 2 de febrero día de la Virgen de la Candelaria. Generalmente este día peregrinan totonacos, nahuas y otomíes a la comunidad de Cuacuila para bendecir sus semillas de maíz y fríjolen la misa que se realiza a medio día. Algunos llevan las mejores mazorcas y vainas de frijol que cosecharon para que sean bendecidas por el sacerdote. Este día también se bendice al niño Dios, así que en el altar de la iglesia se pude observar chiquihuites o canastas llenos de mazorca y junto varias estatuas del niño dios que serán consagrados.

En el interior del chiquihuite que bendice el sacerdote sólo colocan algunas mazorcas y algunas vainas de fríjol, también en el centro de la canasta depositan una veladora.  Algunos otros, adornan su ofrenda de maíz con un pañuelo rojo que cubre el chiquite xochicentli. La mazorca es ataviada con collares de color: verde, rojo, dorado y rosa, colocan algunas plumas de guajolote y algunas vainas de fríjol tierno.  Esta forma de adornar los cestos es propia de los nahuas de Chiconcuautla y totonacos de Zihuateutla. La mazorca que bendicen posteriormente es desgranada y sembrada a finales de marzo y es cosechada a principios de noviembre esta temporada se le conoce como xopanmilli o cosechas de lluvia.

El maíz se ha tomado como pretexto para estudiar la cosmovisión de tradición mesoamericana de los distintos grupos indígenas, si bien, la cosmovisión está constituido por la diversidad de los actos mentales que producen o inhiben, dirigen, configuran, condicionan, intensifican o disminuyen, inducen o modifican la acción humana. Estos actos son sensaciones, percepciones, emociones, pensamientos, incluidos conceptos, juicios, razonamientos, creencias, etc. (López Austin, 2016: 16).

Por ejemplo, en las cosmovisión de los popolocas las hormigas rojas que hay en el pueblo sacaron al maíz de su casita y se lo dieron a conocer a los ngiwa, por eso para amanecer 30 de noviembre, el día de san Andrés, se pone un puñito de maíz cerca de su hormiguero (Gámez, 2012:256). Entre algunos pueblos nahuas y totonacos de la Sierra Norte de Puebla, aluden que fue el pájaro carpintero, quien picoteó el cerro en dónde los dioses guardaban las semillas del maíz, pero un día, picoteó muy duro que se derrumbó el cerro y se lastimo la cabeza, desde ese entonces hasta hoy día, el pájaro carpintero, en su cabeza tiene unas plumas de color rojo, fue su sangre que al derramarse le pintó sus plumas. También narran que fue la hormiga quien ayudó al hombre a descubrir el maíz. Relatan que ataron la cintura de la pobre hormiga para que dijera, a dónde estaban las semillas de maíz. Este es el motivo, de que las hormigas tengan la cintura pequeña, pues, en antaño fueron torturadas por el ser humano.

Similar a la cosmovisión de los nahuas, los popolocas también dicen que el maíz es considerado como una persona, porque posee corazón, y al igual que el hombre tiene un ciclo de vida que va desde que nace, se reproduce y muere (Gámez, 2012: 256). Cabe mencionar, que los nahuas distinguen las mazorcas grandes como hombres y las mazorcas medianas como mujeres, en este sentido, hay una cihua centli “mazorca mujer” y un tlaca centli “mazorca hombre”.

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Finalmente, existe una relación de reciprocidad que poseen los seres humanos con  el maíz mediante el depósito ritual, “es como una persona, si le das de comer estará comprometido para trabajar, si son flojos no les van a dar de comer” señalan los cuacuiltecas. En este tenor, con el paso del tiempo la cosmovisión se va construyendo y reconstruyendo a través del maíz como persona quizá  en algunos años, el maíz se conciba como una persona  que no quiera vivir en el campo y prefiere migrar a los Estados Unidos.

Bibliografía

Chamoux, M. (2011) Persona, Animacidad, Fuerza. En Perig Pitrou, María del Carmen Valverde y Johannes Neurath (Ed.), La noción de vida en Mesoamérica (pp.155-180). México: Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos.

Galinier, J. (1990) La mitad del mundo, cuerpo y cosmos en los rituales otomíes. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, Instituto Nacional Indigenista.

Gámez, A. (2012). Cosmovisión y ritualidad agrícola en una comunidad ngiwá (popoloca). Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Nacional Autónoma de México, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

López, Austin, A. (2016). La cosmovisión de la tradición mesoamericana. Arqueología Mexicana, (68 edición especial).

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