Con dos ojeadas a Carranza conmemoran su muerte

2014-05-25 Xicotepec, Pue.- La exposición de dos visiones de Venustiano Carranza la del “fuerte, serio y gallardo” jefe del Ejército Constitucionalista y la del patriarca avejentado por la traición y casi derrotado, sirvieron para recordar el 94 aniversario del asesinato del entonces presidente de la república acontecido el 21 de mayo de 1920 en Tlaxcalantongo, Xicotepec.

Para cerrar círculos, cada año, desde hace 18, la conmemoración reúne a habitantes de Cuatro Ciénegas en el estado de Coahuila, donde nació; con los del municipio donde cayó abatido por las balas del general Rodolfo Herrero, luego de una persecución por la sierra norte de Puebla en la que paradójicamente participó el general Jesús Guajardo quien dos años antes bajo sus órdenes –también a traición-, había asesinado a Emiliano Zapata en la hacienda de Chinameca Morelos.

Durante un ejercicio literario realizado en un céntrico restaurante de Xicotepec el cronista coahuilense Carlos Gutiérrez Recio nos pintó una visión “sublime” del revolucionario, casi inalcanzable, subida al pedestal del heroísmo como forjador del pacto social que restauró la república.

Mientras que el escritor poblano Miguel Ángel Andrade recuperando algunos pasajes de su novela “Un mantel oloroso a pólvora”, desmitificó la figura de Carranza describiéndolo en toda su humana humanidad con anécdotas como la de la niña que recoge de entre las heces del Barón de Cuatro Ciénegas dos billetes de un peso con los que el constitucionalista se había limpiado el trasero.

En su novela, Andrade Rivera, originario de Chicontla, en el municipio de Jopala, uno de los últimos puntos transitados por Carranza antes de encontrarse con la traición y con la muerte, muestra no sólo las dificultades de la travesía, sino la tensión y la certeza que siempre tuvo el presidente de México de que lo iban a matar y la manera en que esos sentimientos lo redimen, cuando menos a la vista de los serranos que tuvieron contacto con él, muchos de ellos entrevistados por el escritor que recuperó de su memoria estos hechos.

Estas dos maneras de abordar al personaje que sin llegar al debate confrontaron a don Venustiano ante los escuchas, provocó que el alcalde de Xicotepec, Juan Carlos Valderrábano Vázquez, retara a los letrados a escribir un nuevo libro -a cuatro manos- que vuelva a reunir a los pueblos que fueron el alfa y la omega en la vida del revolucionario.

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