Contamina basurero privado bosque y ríos de Huauchinango

2014-10-02 Huauchinango, Pue.- La peste ya debe haber llegado a Tecolutla, dicen pobladores de Alseseca en Huauchinango, al tiempo que se tapan la nariz ante el olor de los repugnantes líquidos que escurren desde los amontonamientos de basura que hay en el acceso y afuera de la “celda de emergencia” del relleno sanitario propiedad de la empresa Inmobiliaria Tierra Mexicana, ubicado en el bosque de niebla de Nopala.

A mes y medio del inicio de operaciones del tiradero privado que da servicio a este municipio, el lugar se ha convertido en un foco de infección y podría colapsarse por su mal manejo, provocando una catástrofe ecológica en la zona que forma parte del Área Natural Protegida Cuenca Hidrográfica del Río Necaxa.

Por el momento, las directamente afectadas son unas 200 familias indígenas que habitan en las comunidades de Alseseca, Nopala y Matlaluca, incluso en esta última población decidieron ya no mandar a los jóvenes que estudiaban la secundaria en Nopala, para que no tengan que pasar entre tanta suciedad, y pidieron que un maestro de Conafe suba a darles clase para que no pierdan el año.

Sin embargo, los habitantes de las comunidades no descartaron que los perjuicios ambientales puedan alcanzar a los pobladores de Cuauxinca, Cuaxicala, Tenohuatlán y Cuahueyatla.

Los daños a simple vista

Aunque la llegada al sitio es anunciada por un tufo agrio y putrefacto, debido a que los lixiviados escurren por el camino vecinal por el que transitan los pobladores, no hay que andar mucho para toparse con los mogotes de desechos apilados en la entrada del relleno y afuera del hueco excavado por los empresarios que ofrecieron construir un Relleno Sanitario de Alta Compactación, según el proyecto aprobado por la Semarnat en enero pasado, mediante la resolución del MIA 21PU2013FD038.

También a simple vista puede verse cómo, sin ningún tratamiento, un promedio de 60 toneladas de basura diarias, fueron arrojadas a la denominada “celda de emergencia” en la que supuestamente sería colocada una geomembrana para evitar la filtración de los jugos generados por la descomposición de los desechos.

Con la temporada de lluvias y el tránsito constante de los camiones recolectores, los problemas por la inestabilidad del terreno y del camino que va desde la carretera hacia el relleno se han agudizado. Lo más común, cuentan los lugareños, es que los vehículos se atasquen en el lodo que alcanza unos 50 centímetros de profundidad y ya casi nadie quiere andar por allí. “Ni a pie, ni en carro. Lo hacemos por pura necesidad, porque no nos queda de otra”, agregan.

El agente subalterno de Alseseca Daniel Hernández asegura que el escurrimiento de los lixiviados ya llegó hasta un pequeño arroyo ubicado a 100 metros de la comunidad y ha causado estragos a la fauna.

Río abajo, cerca de Cuahueyatla, el agua del caudal tiene uso en algunas tareas domésticas, como el lavado de trastes y ropa. También hay tres cascadas “vírgenes” que preservan los indígenas y que podrían estar contaminadas.

“En el río ya es pura agua negra. Y nos están perjudicando porque el camino estaba embalastrado y ahora está desecho. Hace unos meses, cuando iniciaron la excavación del hoyo, estuvimos incomunicados más de un mes”, aseguran y demandan el cierre del tiradero.

Por eso cada día que pasa, el asunto les causa más preocupación. “Con las lluvias y los deslaves se está saliendo la basura ahí en la orilla de la fosa, queremos que la clausuren”.

Incumplimientos

El pasado 18 de septiembre, los pobladores de Alseseca y Matlaluca, se reunieron con representantes del ayuntamiento y de la Inmobiliaria Tierra Mexicana a quienes exigieron el cierre definitivo del basurero. Los empresarios pidieron tiempo y se comprometieron con la firma de un convenio a tomar medidas y corregir las fallas. “Pero no han hecho nada”, dice el agente subalterno Daniel Hernández.

Según el documento, cuya copia fue entregada a este medio, la empresa se comprometió a rehabilitar el camino al relleno que también es usado por los pobladores; a abrir otro acceso para una zona de tiro de emergencia, a tratar de manera urgente los lixiviados y detener su escurrimiento; y a practicar una auditoría  ambiental a sus trabajos.

El cumplimiento de estos acuerdos sería evaluado en una nueva reunión el próximo 9 de octubre, pero los afectados aseguran que el asunto ya no da para más y como no han visto que se cumpla lo acordado, anunciaron que podrían tomar otras medidas. “Nos estamos preparando y conociendo las leyes para defendernos y si no nos hacen caso, cerraremos el camino al relleno. Ya fuimos con las autoridades pero no sabemos qué está pasando”, dijo Joaquín González.

Lo que pudo haber sido

El proyecto que la Semarnat aprobó a Inmobiliaria Tierra Mexicana por resolución del 16 de enero pasado, aseguró que el terreno forestal de ocho hectáreas, ubicado en la comunidad de Nopala, se construiría un Relleno Sanitario de Alta Compactación.

El sitio para la ubicación del relleno, según dijo el ex alcalde Omar Martínez Amador fue recomendado por la ex directora del Área Natural Protegida del Necaxa, Silvia Niembro Roca, a pesar de tratarse de un bosque de niebla.

Ahí se recibirían “71.5 toneladas diarias de residuos sólidos  urbanos provenientes del municipio de Huauchinango” que “pasaran por una banda de selección en donde se clasificarán los que puedan reciclarse para su compactación y venta. El resto de los residuos que no sean seleccionados serán llevados por la banda a una prensa hidráulica de alta compactación y flejados en forma de pacas, para su disposición en la celda de confinamiento”, se aseguró.

Según el expediente 21PU2013FD038 publicado en la Gaceta 3/14 de la dependencia federal se condicionó la instalación y operación del relleno a que la empresa protegiera el fondo de la celda y  los  taludes  de  las excavaciones con geomembranas impermeables de polietileno de alta densidad, para evitar la filtración de lixiviados al subsuelo, como la que está ocurriendo.

En su lugar, se improvisó una celda de emergencia donde según voceros de la empresa instalaron una geomembrana y pozos de venteo, y se dijo que no se compactaría la basura, aunque sí se evitaría la circulación de lixiviados y se controlaría la emisión de gases. Pero al parecer no ha sido eficaz en estos propósitos.

“No venimos a dar un problema. Estamos viendo que pueda haber una celda que garantice que la contaminación esté en niveles bajos”, detalló durante la presentación de esta última opción el biólogo Gustavo Rodríguez González, empleado del corporativo al que, durante la gestión pasada, se pretendió concesionar el destino final de los desechos de Huauchinango durante 25 años. 

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