Toman presidencia auxiliar contra abusos policiacos

2015-05-13 Olintla, Pue.- Como la justicia ha tardado en llegar, unos 150 pobladores de la junta auxiliar de Bibiano Hernández, en el municipio serrano de Olintla, cerraron con cadena y candado la presidencia de la comunidad para exigir que las autoridades estatales frenen los abusos de la Policía Municipal y desconozcan –como ellos ya lo hicieron- al edil del lugar, Pedro Santiago Santiago.

Entrada la noche del lunes, la gente se arremolinó afuera del pequeño edificio pintado de verde en esta población totonaku ubicada a unos cuatro kilómetros de la cabecera para demandar que se haga efectiva la destitución de Pedro Santiago, que ellos decidieron desde el pasado 1 de abril, y también la del comandante de la Policía de Olintla que la medianoche del 6 de mayo se puso a echar bala sin motivos, causando temor entre los niños y los adultos en lugar de darles seguridad.

Tras varias horas de protesta, cuando dieron las diez de la noche, luego que les quitaran la luz en el pueblo para ahuyentarlos, decidieron colocar una gruesa cadena y un candado que, dijeron, sólo quitarán cuando se dé solución a sus demandas y el presidente municipal Abdí Abihud Ramírez Pérez se decida a escucharlos.

Los lugareños precisaron que tiene un año que se agudizaron los problemas en la comunidad y en las elecciones “hubo muchas promesas que nunca han cumplido. Hay muchas injusticias”.

La escuela primaria del pueblo “Miguel Hidalgo y Costilla” es un inmueble en condiciones deplorables. Las paredes de sus aulas están cuarteadas y los baños, además de sucios, están rotos y desvencijados, inutilizables.

Los policías auxiliares y municipales, “de manera arbitraria, prepotente y amenazante”, el 8 de agosto de 2014, entraron a la casa de Ana Francisco Jiménez de 63 años y de Manuel Francisco Francisco de 85 años, supuestamente buscando a su nieto Reynaldo, sin motivo, ni orden judicial. “Y por lo que sabemos no pueden entrar a un domicilio si no media una orden. Pero no les importó y aunque presentaron una denuncia. No ha habido justicia”.

En la clínica, siguieron, “no hay ni una gotita de alcohol”. A las mujeres que son beneficiarias de Prospera les dijeron que necesitan una báscula para pesarlas y que cumplan los requisitos para seguir en el programa, pero les dijeron que la tienen que comprar ellas.

En el municipio con una población de 12 mil habitantes sólo hay un doctor en la clínica de salud pública, que se llama Héctor Hernández Pineda  y “que ahorita está de vacaciones y llegará hasta el 20 de mayo y que cuando las mujeres necesitan una constancia, se las da con la condición de que le laven su ropa sucia”, precisaron.

“Por eso nos preguntamos dónde está el presupuesto de nuestra salud, dónde se está yendo, quién se lo está comiendo. Si alguno se pone grave, debemos ir a Ixtepec y la carretera está en malas condiciones, si es tiempo de lluvias las camionetas colectivas no suben. Así tuvimos que llevar a mi padre el 2 de noviembre y él está en silla de ruedas”, recordó José Francisco.

También se han cometido abusos contra menores de edad, por ejemplo, el alcalde auxiliar destituido por el pueblo, contrató a un niño de 13 años como barrendero y otros dos menores de edad, una niña y un niño, fueron acusados “falsamente” de robo, y en el caso de la niña en dos ocasiones fue sacada del salón de clases y llevada a la presidencia auxiliar sin que sus padres estuvieran presentes.

“Nos tienen en la ruina. Olvidados. Nos han pisoteado y por eso nos hemos organizado. Estamos viendo que sí tenemos derechos y como a la una de la mañana, luego de que cerramos la presidencia, hasta llegó uno de Gobernación del municipio que se llama Pedro Salazar que nos quería convencer de que la desocupemos, pero no estamos pidiendo limosnas y queremos la solución completa a nuestras demandas”, agregaron.

Contaron que Salazar les dijo que debían abrir la presidencia porque no contaban con una orden judicial para cerrarla. “Pero siempre tenemos que pedir permiso y nunca se nos da. No se nos escucha. Lo que hicimos anoche, pues el pueblo dio el permiso. Las mujeres dijeron ya basta y se actuó y aquí nos vamos a quedar hasta que se haga justicia”.

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