Con destreza superan danzantes riesgo en ritual

2015-11-30 HUAUCHINANGO, PUE. – Los gritos de miedo y asombro no faltaron en el público, al momento de presenciar que una niña de casi 8 años de edad, quedó varada casi en la punta del  tubo utilizado como “palo volador” en  el pueblo de Amatlán, Naranjos Veracruz, al intentar volar junto con sus compañeras del grupo de danza Hermanos Águila de esta demarcación.

Una falla técnica derivada de la estructura del palo volador ocasionó el incidente en las alturas con una niña danzante. Ella quien pesa aproximadamente unos 25 kilogramos, no pudo librar los peldaños metálicos que tiene soldado la base tubular, siendo que Los Hermanos Águila, están acostumbrados a tejer ellos mismos con lazo de ixtle, sus apoyos para escalar el palo.

En esta ocasión, el ancho de los peldaños colocados a los costados del tubo hacen que sumen alrededor de un metro, lo que hace que los voladores tradicionales tengan que librar una base más robusta, situación que por la falta de peso de la voladora no se pudo lograr, dado que el lazo con el que iba sujetada de la cintura pegó en el peldaño, se enredó quedando pegada al soporte, mientras que sus compañeras de igual manera se replegaron para poder auxiliar a Madaí.   

Lo ocurrido fue en el marco de la Fiesta Anual del Huapango, realizada en Amatlán Naranjos Veracruz, que en esta edición fue dedicada a la mujer en la Huasteca y lugar al que fueron invitadas las integrantes del selecto grupo de voladoras de Huauchinango, Puebla.

El suceso que llevó a los nervios de los presentes fue la tarde de éste sábado, en la presentación del grupo dancístico, por lo que las voladoras, además de lanzarse al aire ejecutaron la danza de huahuas.  

Para auxiliar a las voladoras, subió un par de voladores adultos y más experimentados, mientras a ras del suelo había lágrimas en algunas espectadoras que en su imaginación se plantearon un panorama trágico, sin embargo, los gritos de asombro estallaron cuando notaron desde abajo que las danzantes no bajaron por los peldaños, sino que regresaron a la punta del palo, donde se coloca el tecomate, para volver a enredar el lazo, repetir el ritual y lanzarse a los cuatro vientos en el segundo intento, donde fue evidente el control de la situación por parte de los responsables del grupo.

Abajo los esperó el público ansioso por tomarse fotografías con la niña que superó la adversidad en las alturas y cumplió con el ritual de volar.

Antes del eventual acontecimiento, las mujeres voladoras de Huauchinango, fueron recibidas con vario honores, sesión de fotografías con los distintos medios de comunicación en medio de una locación preparada para tal acto, además de que muchos de los asistentes esperaron turno `para acercarse a ellas y fotografiarse con las danzantes.

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