Fracasa proyecto productivo de Sedesol para mujeres de Huauchinango

LETICIA ÁNIMAS VARGAS

05/02/2018 Huauchinango, Pue.- Con escasa capacitación y sin posibilidades de vender su producto un grupo de mujeres de Papatlazolco cuestionó la efectividad de un proyecto productivo de lombricomposta que les entregó la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) federal  como una opción para el sostenimiento de sus familias que son beneficiarias del programa PROSPERA.

Pese a que la lombricomposta se ha convertido en una alternativa para mejorar la producción, los campesinos aún se encuentran renuentes a implementarla debido al desconocimiento de sus posibilidades y resultados.

Encabezadas por doña Ernestina Juárez Franco, las jefas de familia de la comunidad indígena nahua ubicada a un costado de la presa de Nexapa, tienen dos años trabajando en el proyecto y aunque cuentan ya con unos 2 mil litros del lixiviado fertilizante que se obtiene de los millones de lombrices que se alimentan con desechos de vacuno y otros materiales orgánicos, no han obtenido ganancias.

Se trata de un fertilizante que incrementa la producción en 50 por ciento en comparación con el uso de químicos, permite que la cosecha sea más sana porque es un líquido orgánico 100 por ciento natural que se produce con base en los desechos de la lombriz, que generan ácidos únicos que permiten que los nutrientes naturales del suelo lleguen con mayor facilidad a las plantas.

De acuerdo con especialistas es más económico que los otros fertilizantes, ya que por hectárea se invierten alrededor de 20 mil pesos, dependiendo del tipo de producto que se siembre y no es necesario usar pesticidas, insecticidas, herbicidas y otros químicos.

 Pero a pesar de sus bondades, a la fecha las mujeres no han logrado vender ni medio litro de su producto y, en cambio, les demanda unas dos horas de trabajo cada tercer día para el riego y la limpieza de las camas o cajones donde están los invertebrados que han logrado reproducir en los 12 cajones en los que inicialmente colocaron los 7 kilos de lombrices que les entregaron en el programa.

Aunque los habitantes de Papatlazolco se dedican en su mayoría al cultivo de arbustos y plantas de ornato, ninguno se ha atrevido a usar el fertilizante que producen sus vecinas porque no lo conocen y ocupan el Triple 17, la urea, puro abono químico. “Les falta información a la gente del pueblo, pero nadie ha venido a capacitarlos”.

 “No hemos sacado nada de ganancia. Nosotras lo hemos aprovechado en nuestros terrenos, pero rinde mucho: un cuarto de litro del fertilizante se disuelve en 20 litros de agua y de ahí se echa a las plantitas pero no hemos sacado nada. Ese fue el proyecto que nos salió. Nos lo dieron en Puebla 140 mil pesos. Queremos tener un mercado donde podamos entregar ese lixiviado y que no estemos trabajando de gratis”, demandó doña Ernestina.

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