Pandemia y 10 de Mayo: el rostro verdadero de la pobreza

Por: Erick García
 
Como cada año con motivo a la celebración del 10 de Mayo, fecha que nunca se deja pasar desapercibida para conmemorar el festejo insustituibles a las madres mexicanas, en México fue en 1992 cuando Rafael Alducín, periodista poblano quien instauró el 10 de mayo. Para él, homenajear a las mamás era necesario puesto que “no hay sacrificio suficientemente grande para el corazón de una madre. Al igual que otros países como Guatemala, Malasia, El Salvador, Catar, India, Omán, Singapur, utilizan estas fechas para conmemorar también el día de las madres.

Mientras que en la antigua Grecia la celebración del día de las madres, era en honor a la Diosa Rea más conocida como la madre de los dioses, que durante el siglo XIX se le rendía homenaje a la celebración por el día de las madres.

Comúnmente existe una oleada de discursos cargados de demagogia, de cosas bonitas que endulzan los oídos de las madres, manifestaciones de buenos deseos, un festejo en reconocer el papel de la madre en nuestra sociedad, que en efecto es un propósito noble, pero al mismo tiempo es un festejo de consumismo pues en cada parte y rincones del país podemos ver una montón de propaganda con la fina intención de venderle a la gente cualquier objeto, y un sin fin de propósitos.

Entendemos la relevancia del papel de la mujer como madre de familia en la sociedad, es digno en reconocerse pues ellas son un pilar fundamental para el sostenimiento del hogar y en la formación de nuestros hijos, sin embargo sería injusto homenajearlas sólo un día al año porque ellas trabajan todos los días de la semana durante todo el año, de tal manera que en sus espaldas recae toda la tarea titánica para formar a los hombres que han de servir a la patria.

Por otra parte, es necesario aclarar que la vida de las madres son alarmantes, padecen severos rezagos, mala alimentación, la poca oportunidad para ejercer su derecho como mujer, no cuentan con servicios básicos, ni a nada, y son muy pocas las cuentan con oportunidades económicas que les permite llevar una vida más o menos decente, pero la inmensa mayoría de las madres campesinas, obreras y trabajadoras,  se debaten en la miseria en la insalubridad y en la falta de atención médica que es ahora uno de los principales problemas debido a la pandemia, en tiempos normales; todos los días le madrugan para salir a vender lo poco que tienen para llevarle el pan de cada día a sus hijos o bien vender su fuerza de trabajo como amas de casa o alguna otra ocupación donde les pueda dejar algún ingreso económico, ¿cuál festejo tienen entonces?

Esto corresponde a que vivimos en una sociedad desigual, en una época donde cada día se concentra y se concentra la riqueza en unas cuantas manos por un lado, y por el otro lado la pobreza cada día avanza con paso agigantado haciendo que la vida de los pobres se vuelva más complicado.

Antes de la pandemia y ahora en el del cornavirus, siguen reflejando el verdadero rostro del virus mortal que es la pobreza.
Todos estamos informados acerca del virus Covid-19, los riesgos de contagio y defunciones que a provocado en el mundo, misma que obligó a una cuarentena necesaria y urgente, pues el virus paralizó al planeta entero, y en estos  tiempos de pandemia a  echo que la desigualdad y la pobreza crezcan con paso acelerado, el hambre, la falta de empleo y la deficiencia en el área de salud han adquirido dimensiones que no permiten ignorarlas mucho menos esconderlas.

Para reafirmar la situación existente en el estado de Puebla, los datos estadísticos de la CONEVAL, afirma que de 6.2 millones de habitantes 3.8 millones padecen pobreza y 679 mil personas se encuentran en pobreza extrema, es decir, más del 50 por ciento de la población en Puebla vive en pobreza, del total de habitantes el 1.17 millones de personas tienen limitaciones en el acceso a los servicios de salud y 1.48 tiene problemas graves con los servicios de alimentación, y al paso la cifra aumentará.

Si de por si existe una desigual social, ahora en tiempo de pandemia las cosas se complican, en el estado de Puebla por ejemplo la tasa desempleo va en aumento, y el no contar con un trabajo fijo (trabajo informal), millones de familias se tuercen los dedos para ver qué alimento se llevarán al otro día, a pesar de ello la gente se quede en casa aún sin tener algún ingreso económico, porque  su mayoría va al día.

 Quedarte en casa, salvaguardar la salud suena muy bien, pero la realidad es otra, no hay servicios básicos en colonias empobrecidas, están olvidadas en su totalidad, es decir, quedarte en casa te mueres de hambre o salir a buscar que comer mueres de coronavirus, ¿hay diferencia en ello?, es urgen la intervención del gobierno federal y estatal, deben de ser menos indolentes a la situación, ahora el pueblo necesita de ellos, la consigna los llama, “primero los pobres”.

Así muchas madres reciben su 10 de mayo, sería el mejor regalo  pasar una contingencia con alimento seguro para ellos y su familia. Debe de corresponderse ante estos males, en lugar de hacer homenajes huecos, son muchas las injusticias que se cometen con las madres, las autoridades de los tres niveles de gobierno deben voltear a ver, y darles respuestas concretas que de promesas falsas e incumplidas ya están hartas, hoy toca regresarle al pueblo el favor, de lo contrario tarde o temprano la misma realidad se lo ha de cobrar, que conste.

No obstante, el Movimiento Antorchista valora y reconoce a las mujeres porque sabe que en ellas nace la semilla de la esperanza, por ello a todas las madres las invitamos a luchar y a trabajar conjuntamente en la formación de esos hombres, que el pueblo demanda, para crear una patria más justa y más solidaria con la clase trabajadora, esta es nuestra inspiración de todos los antorchistas y vamos por el camino correcto, un abrazo sincero y fraterno a todas las madres luchadoras  que aspiran a una vida mejor para nuestros hijos.

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