La participación ciudadana hará grande la fiesta

La comitiva que encabeza la organización del Festival de la Ciudad, para conmemorar el 147 aniversario de la ciudad de Huauchinango, presentó el programa ante la prensa de la capital poblana, en medio de una degustación de alimentos tradicionales de la región.

La Secretaría de Turismo del estado de Puebla fue invadida de olores, sabores y tradiciones de Huauchinango. Una cafetera dejó escapar el vapor del aromático que llegó a todos los rincones de la dependencia, los tamales de puñete, de frijol, de rojo y de verde, hicieron lo suyo al abrir el chiquihuite.

Los concurrentes al edificio histórico de Puebla capital, no necesitaron mayor convocatoria a la mesa que se acondicionó y que serviría como muestra de la gastronomía serrana, que el conjunto de aromas exquisitos que escaparon de tamales, pan y café.

El alcalde fue cuestionado sobre el gasto que representará la realización del festival de la ciudad, dijo: “será barato, porque hay mucha gente que está aportando su propio capital personal y no me refiero a lo económico, sino a sus contactos culturales, a sus relaciones públicas y se suman al esfuerzo de la Casa de Cultura que ya tiene armado un potencial de actividades”.

Enlistó las participaciones de la gente del sector privado, como los prestadores de servicios turísticos, el Consejo Municipal de Cultura y el Consejo Turístico de Participación Ciudadana de Huauchinango, que encabezará varias actividades dentro del Festival de la Ciudad.

La entrega del programa de actividades se hizo a los distintos representantes medios de comunicación, pero la mayor convocatoria fue la de los sabores de la comida regional, pues la mayor parte de los asistentes preguntaron constantemente, si lo que estaban comiendo, era posible encontrarlo cualquier día en Huauchinango.

En pocos minutos, la mesa adaptada como comedor, se hizo más ligera, el chicharrón dejó de existir, lo mismo que los tamales, el pan, el café, el quesito fresco, el aguacate del criollito, chiltepín, macadamia en distintas presentaciones, jamoncillo y ciruelas. Alcanzó hasta para que algunos llevaran en papatla.